lluvia sobre un banco

Nunca es fácil abandonar el pasado aunque este haya sido doloroso. No quiero decir que el mío fuera así, a veces había dolor, como es obvio, pero también había alegría, risas, amor, gatos, Luna.

Es de noche y estoy sentada en un banquito de una ciudad que no quiero nombrar. Está lloviendo y las gotas de agua mojan mi cara, pero no me importa, me ayudan a diluir mis lágrimas de sangre. Desde que la noche se ha convertido en mi única aliada mis sentimientos son incontrolables, mi bipolaridad se ha visto aumentada y por primera vez en mi vida, quizás debiera escribir eso entre comillas, mis lágrimas son incontrolables.

Tengo los versos de una canción de amor en mi mente y con ella las imágenes de todas las conversaciones hasta las tantas con esa persona vuelan delante de mis ojos oscuros, apagados por el derrame de sangre y el hambre. Me entristece ver a mis amigos nacer, crecer y morir y yo permanecer con el mismo aspecto siempre. ¿Por qué me quejo? Yo sabía que este sería el precio a pagar por haber pactado con el Diablo.

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