rosa negra

Hoy, mejor dicho ayer, 8 de mayo, fue mi cumpleaños. Cumplí 15 años y reflexioné mucho. No fue un día con muchos regalos como cuando era más pequeña, ya no tengo la misma ilusión de siempre por cumplir años. Ya es un día más del calendario, donde lo único especial es que te felicita hasta la persona a la que menos le importas.

En todo este año que he vivido he aprendido muchas cosas, ha sido como si hubieran pasado varios años en uno solo, es como si realmente no cumpliera 15 años, es como si fuera más vieja. Mi mente piensa más allá de lo que va mi cuerpo, mi alma evoluciona a un ritmo descontrolable y yo sigo aparentando ser una chica de 15 años.

He profundizado en aspectos tan profundos como la muerte, y debo reconocer que le he dedicado poco tiempo a lo que es vivir. Más preocupada por lo que viene después, por la soledad, por la tristeza, me olvidé de cosas como la felicidad y la amistad.

Ayer a las cuatro menos veinte, hora en la que nací, se cerró una etapa y empezó otra. La verdad es que empieza bien, con emociones fuertes. Ya solo queda apretarse el cinturón y no volver a repetir los mismos errores.

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