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– “Miras hacia abajo y ves la mar desconocida, miras hacia los lados y ves el bosque oscuro, miras hacia arriba y solo ves el hilo del que estás suspendido. ¿Quién sujeta ese hilo? ¿Dios, quizás?  ¿El demonio? ¿O simplemente es el hilo que nos conecta a nuestro verdadero ser que se halla al otro lado soñando?”

“Sientes que tienes en el bolsillo un cuchillo, y abajo, en el agua, se ve un traje de buzo. Puedes decidir si cortar el hilo, ponerte el traje y sumergirte en el agua, o cortar el hilo, ponerte el traje y nadar hacia el bosque. Otra opción es escalar por la cuerda que te sujeta. ¿Qué hacer? Todo depende de si te gusta encontrar respuestas a lo desconocido y sumergirte en la mar; de si no tienes miedo de la oscuridad; o de si prefieres despertar.”

– “¿Y si decido no hacer nada?” – preguntó el alma.

– “Pues en ese caso te quedarás colgado de un hilo esperando el inevitable día en el que se romperá. Ya no estará allí el traje de buzo, la corriente se lo habrá llevado, y el cuchillo de nada te servirá si no estás en el bosque.”

– “¿Eso quiere decir que moriré? ”

– “Puede que sí o puede que no, es cómo preguntar si hay un Dios. ¿Quién realmente lo sabe? ¿Quién puede presumir de haber pegado a su puerta y regresado?”

– “¿Entonces cuál es la respuesta?” – preguntó el alma inquieta. – “¿Ser o no ser?”

– “Por allí escribí hace tiempo que la respuesta es ser, para después no ser y luego seguir siendo.”

– “¿Y eso qué significa?”

– “No me interrumpas. Ni siquiera sé si estaba en lo cierto. Y no tengo que explicarte nada, tienes que entenderlo tú sola, querida alma. Cuando lo entiendas decidirás si es verdad o no, o simplemente lo dejarás en un rincón de tu mente colgado de un hilo.”

El hilo que la sujetaba se rompió. Cayó al agua.

3lena

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