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Era una bonita tarde de primavera. Lucía estaba tumbada sobre la hierba del parque mirando al cielo, pensando en lo grande que es el mundo y lo pequeños que somos nosotros. Raúl pasaba por ahí para acompañarla a la academia y la vio allí, esperándole pensativa. Su pelo como el oro brillaba y sus ojos se confundían con el cielo. Se acercó a Lucía y ella al verle le exclamó Hey! Y eso fue suficiente para sentir electricidad por su cuerpo. Él se tumbó a su lado.

– ¿Por qué estas sola?

– Porque ver el cielo son ese tipo de cosas que me gustan hacer estando sola. – contestó ella. – Mira, esa nube tiene forma de gamba.

– ¡Cuánta imaginación tienes! – rió Raúl, y señalando otra dijo. – Mira, en esa nube pone R+L.

– ¿Dónde? – preguntó Lucía y le miró.

Él la besó, corta, pero profundamente. Un hormigueo empezó en sus labios y fue bajando hasta el estómago, ella comprendió que a veces hay personas que nos hacen sentir grandes. Lucía sentía sus mejillas calientes y Raúl vio que se había sonrojado. Le encantaba pensar que él le producía esas sensaciones.

– ¿Quieres ser mi Reina? – le preguntó él.

Lucía le dio otro beso, esta vez un poco más largo, y después miró al cielo y comprobó que efectivamente, había una nube con la forma de R+L.

– Eso supongo que es un sí. – rió él.

(5 minutos después)

– Habrá que irse ya. – dijo Raúl imitando un tono autoritario. – O llegarás tarde a tu academia, y eso no puede ser señorita. ¿Acaso ve normal estar aquí con su novio en vez de cultivar su mente? – novio, que hermoso sonaba esa palabra. – La juventud de hoy en día está perdida. – e hizo gestos de reproche con la cara.

Lucía río y Raúl empezó a reír también, es lo que le causaba su risa siempre, una felicidad incontrolable.

Se levantaron, se sacudieron la ropa y fueron hacia la academia. Él rozaba levemente la mano de Lucía, y ella se la cogió. Y anduvieron así, con las manos enlazadas. No sabían cuánto duraría aquello, pero merecía la pena, y eso era lo único que importaba en ese momento, que fuera inolvidable.

(In English)

It was a beautiful spring afternoon. Lucia was lying on the grass in the park looking at the sky, thinking about how big the world is and how small we are. Raul went out there to accompany her to the academy and saw there, waiting thoughtful. Her hair shone like gold and here eyes were confused with the sky.

He approached Lucia and when she saw him he exclaimed Hey! And that was enough to feel electricity through his body. He lay beside her.

– Why are you alone?

– Because see the sky are such things I like to do when alone. – she replied. – Look, this cloud is as a prawn.

– Much imagination you have! – Raul laughed and said pointing to another. – Look at that cloud, it puts R + L.

– Where? – Lucy asked and looked at him.

He kissed her, short but deeply. A tingling began in their lips and moved down to their stomach, she realized that sometimes there are people who make us feel big. Lucy felt her cheeks hot and Raul saw she was blushing. He loved to think that he produced those feelings in her.

– Will you be my queen? – asked him.

Lucia gave him another kiss, this time a little longer, then looked at the sky and saw that really there was a cloud in the shape of R + L.

– That I guess that’s a yes. – he laughed.

(5 minutes later)

– Should we go now. – Raul said imitating an authoritative tone. – Or you’ll be late for your academy, and it can’t be!. Did looks normal to be with your boyfriend instead of cultivating your mind? – Boyfriend, sounded so beautiful that word. – The youth of today is lost. – And made gestures of reproach.

Lucia laughed and Raul started laughing too, is what caused her laughter always in him, uncontrollable happiness.

They got up, shook his clothes and went to the academy. He lightly touched the hand of Lucia, and she took it. And they walked this way, holding hands. They didn’t know for how long will last that, but worth it, and that was all that mattered at the time, make it unforgettable.

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