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Él me conducía por un pasillo oscuro illuminado por cientos de velas a los lados, la suave tela de mi túnica me rozaba las piernas desnudas al caminar. Nos paramos delante de una puerta con la inscripción del Ojo que todo lo ve y él la abre. Puedo ver una gran sala con un pentagrama invertido en el suelo. Hay cuatro personas con túnicas como la mía, cuando nos ven entrar se sitúan en una punta del pentagrama. Él me coge de la mano y me lleva hacia el que parece el líder y se sitúa en la punta del pentagrama que queda. El líder se quita la túnica y veo que tiene en todo el pecho un tatuaje de la pirámide y el Ojo que todo lo ve, los demás hacen lo mismo pero observo que ellos no llevan ese tatuaje. El Líder se acerca y me quita la túnica dejándome desnuda, me lleva hacia el centro del pentagrama y me hace un gesto para que me tumbe, luego vuelve a su posición inicial, en la punta del pentagrama.

 – “In Nomine Dei Nostri Satanas Luciferi Excelsi! En el nombre de Satán, Señor de la Tierra, Rey del Mundo, ordeno a las fuerzas de la oscuridad que viertan su poder Infernal sobre mí. Abrid las puertas del Infierno de par en par y salid del abismo para recibirme como su hermano y amigo! ¡Concededme las indulgencias de las que hablo! He tomado tu nombre para que se haga parte mía! Vivo como las bestias del campo, regocijándome en la vida carnal! Favorezco al justo y maldigo lo podrido! Por todos los Dioses del Averno, ordeno que lo que digo haya de suceder! Salid y responded a vuestros nombres, manifestando mis deseos! ¡OH, ESCUCHAD LOS NOMBRES!” – empiezan a decir todos – Astaroth, Azazel, Baphomet, Beelzebub, Dracula, Ishtar, Lilith, Mephistopheles, Moloch, Set, Tezcatlipoca.

Acto seguido el líder toca la campana en sentido antihorario y empieza a decir:

– ¡Satán, Lucifer, Belial, Leviatán!

Luego coge una daga y se acerca al chico que me condujo hasta aquí, le corta la muñeca y deja que la sangre caiga en el cáliz, después lo trae hasta mí, le hace un corte en el cuello y me dice:

– Bebe.

Clavo los dientes en su garganta y siento cómo se estremece de dolor. Deja caer todo su peso sobre mí y siento cómo poco a poco la vida va abandonando su cuerpo. Mientras, todos los demás van bebiendo la sangre del cáliz. El líder se dirige hacia la campana y la toca mientras dice:

– ¡Hecho esta! ¡Shemhamforash! ¡Salve Satanas!

Todos los demás excepto el líder salen de la habitación. Yo permanezco en el suelo en un estado de goce y de placer. El líder se acerca a mí y nos besamos con ansia. Me encanta su lengua acariciándome. Lo agarro con las piernas y siento cómo se introduce lentamente dentro de mí, suelto un gemido. Me penetra suavemente unos cinco minutos mientras besa mis pechos, yo empiezo a reírme mirando su cuerpo encima mía, tan vivo, tan caliente, y mirando el cuerpo del chico del que bebí, al lado, muerto, frío. Luego empieza a embestirme con ferocidad y entre gemidos nos corremos a la vez.

 

 

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