Las cuerdas atadas tan fuerte te han hecho marcas en las muñecas, y tú aún así, sigues luchando por escapar, como un animal lucha por vivir aunque sabe que llegó el final. Todo es como las arenas movedizas, cuanto más nos movemos, antes nos hundimos, pero nosotros seguimos luchando hasta que morimos. Que nada ni nadie nos quite nuestras ganas de vivir, ni aunque la religión nos diga que nos espera Dios al otro lado. Sigamos nuestros instintos, no siempre son tan malos, así que teme a la muerte, aunque la muerte sea buena. Hay etapas y etapas, y la vida es una de ellas, no intentes saltarla porque lo lamentarás toda tu muerte. Así que aunque estés atado, vive, lucha, carpe diem, porque el tiempo se nos escapa, que ningún segundo haya corrido en vano.

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3lena

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